Esa puta idea de percepción de la realidad, que me desordena todas las coordenadas , esa costumbre de saber que lo que acabo de realizar ha pasado 8 segundos antes y aun no consigo alcanzarlos. Esa idea de que todo está ya echo, esa idea que quizás en los 8 segundos posteriores yo no te beso, y tu no me miras y nunca pasa que duermes conmigo. Vuelvo a despertarme en el sueño, y como táctiles, tu recorres toda mi piel, absorbes mi sudor con tu cuerpo, nos fundimos, nos fundimos en esa revolución de palabras en formato sentimiento que en su día dijeron que no pasaban del suelo. Nos estrellamos contra la filosofía de las sabanas que guardan todas las pincelas de las emociones, de los bocetos que hicimos cuando aún éramos unos completos desconocidos, y tu soñabas, con conocerme, porque ya habías visto mis ojos, y yo soñaba encontrarte, porque tu mirada la había perdido al despertar. Un día fue verte sonreír, lo demás fue dejar que te llevases mis fantasmas para canalizar todos los tuyos.